Citados 15/ Del cuerpo (y 2)
Octubre 22, 2009

· El hombre convive con su cuerpo, pero no lo conoce. Al menos no de un modo exhaustivo. Un hombre y su cuerpo son realidades distintas. Seguramente eso es lo que permite comprender la esencia última del dolor, que no es otra que el desgarro que produce la indiferencia del cuerpo hacia uno mismo. Un dolor de muelas, obstinado y sordo a nuestro deseo, basta para advertir semejante drama. Y seguramente también eso es lo que permite a un ser humano conservar su nombre, su dignidad, aquello que más íntimamente posee, cuando su cuerpo, en la enfermedad, la mutilación o la vejez, ya no le pertenece.
La ofensa. Ricardo Menéndez Salmón (entrevista en aviondepapel.tv).
Citados/14 Del cuerpo
Octubre 22, 2009
· Mi cuerpo es la parte del mundo que mis pensamientos pueden cambiar. Hasta las enfermedades imaginarias pueden volverse verdaderas. En el resto del mundo, por el contrario, mis hipótesis no pueden turbar el orden de las cosas.
· Durante la noche del 24 al 25 de Enero -1790-, al tratar de recordar el nombre del literato y librero sueco Gjörwell, que no me venía a la cabeza, observé lo siguiente. En un princip
io dudé que me viniera a la cabeza por sí solo; al cabo de un rato observé que al pronunciar nombres suecos sentía obscuramente cuando me acercaba al suyo, más aún, creía sentir cuando estaba cerquísima. De repente, sin embargo, fui rechazado y de nuevo me pareció sentir que nunca más lo recordaría. Qué extraña relación entre la palabra perdida, las otras que tenía en la mente y mi cabeza. Por otra parte, siempre prefería palabras bisílabas: estaban cerca, por ejemplo, palabras como Bjelke, Niökoping y otras más que se asemejaban por la j o la ö. Al fin, después de haberme atormentado la noche entera y después de haber empeorado la condición de mis nervios, traté de encontrar al menos la letra inicial y cuando -recorriendo el alfabeto- llegué a la letra g, me detuve y exclamé de inmediato: ¡Gjörwell! Pero poco después comencé de nuevo a dudar si era el nombre correcto. Por último me levanté de la cama y me tranquilicé. La parte que tuvo aquí mi superstición puede verse por este hecho: que el haber encontrado ese nombre fue para mí un signo de mi inminente curación. Es un caso semejante a muchos otros de mi vida. Soy muy supersticioso, pero no me avergüenzo de creer que la tierra está inmóvil. Es el cuerpo de mi filosofía y le agradezo a Dios haberme dado un alma capaz de corregirlo.
Georg Christoph Lichtenberg (desde el Manual del Distraído, de Alejandro Rossi)
Subrayados/2.2 La música de Deseo de ser punk y Quique González con Johnny Cash y Gimme danger
Octubre 16, 2009
“No es que piense que la música tiene poderes paranormales o algo así, pero tampoco creo que sea igual que decir una frase. La música tiene relieve. Las palabras ahí están, pero si hablas de música tienes que hablar de ritmo, armónicos, melodía, compases, del fraseo, octavas, el tiempo cíclico, los agudos y los graves, el la menor para la tristeza y el la mayor para la alegría. Creo que las canciones son una especie de bombas que explotan ordenadamente. “
Martina en Deseo de ser punk. Belén Gopegui.
Y aquí, apartadas, parte de las palabras y la música de la novela, por aquello de que ya no se debe escribir muy largo.
· Tú estás conmigo ahora, aunque no lo sepas. No es lo que canta Enrique Urquijo: “Aunque tú no lo sepas/ nos decíamos tanto/ con las manos tan llenas/ cada día más flacos/ inventamos mareas/ tripulábamos barcos.” Bonito, ¿no? Y la música no está mal, aunque es algo lúgubre. Lo m
alo que tienen las canciones de mis padres es que no son del todo horribles, no son del todo pop. Pero son tan mentirosas y tan blandas.
Olvida esa letra. Yo no pretendo haber estado contigo si no lo he estado. Paso de lo platónico. Yo no voy a presentarme nunca en tu casa y decirte que aunque tú no lo sepas hemos tripulado barcos. No. No lo hemos hecho. Es mentira y es mentira. Y si la canción dijera: “aunque tú no lo sepas he deseado que tripulásemos barcos”, sería una canción horrible, pero no sería falsa. Hay una frase que sí me gusta, creo que la puso Quique González, que hizo esa letra a partir de un poema. Es la última frase, y no estaba en el poema ni en la canción de Urquijo. Es así: encendía con besos el mar de tus labios… “y toda tu escalera”. Lo del mar de tus labios, la verdad , es como para vomitar de cursi. Y al añadir lo de la escalera es concreto. Yo pienso en esos portales donde al apretar el interruptor se enciende la luz en los descansillos y las escaleras de todos los cuerpos. En el mío o en el tuyo. A veces te rozan y ya está, te encienden toda la escalera. http://www.youtube.com/watch?v=EMviE1r6yR4
· Me acordé de uno de los cantantes en que coincidimos mis pa
dres y yo. Es un tío mayor, en realidad ya está muerto, y muchas canciones suyas, casi todas las que hay en casa, son country, lo cual no suele gustarme, me suena siempre igual, como a un pueblo a las tres de la tarde y un perro y una lata vacía. Pues Johnny Cash no. Incluso cuando toca y canta country, te coge por las solapas, si tuviéramos solapas: te sujeta, te lleva y te deja delante de algo grande, un sitio donde quieres estar, donde lo más difícil se comprende y lo fácil también cabe, y es divertido y alivia. http://www.youtube.com/watch?v=1zgja26eNeY
· Au
nque yo no te había contado nada de mi plan, elegiste esa parte de “Gimme Danger“. El “I wanna hold your hand de los Beatles es pedigüeño, quejica. “You´re gonna feel my hand” (de Iggy Pop) es lo contrario, no pido, sólo digo: “vas a sentirla”. Me gusta. Es sexual y es emocionante y es a la vez salvaje y tranquilo. http://www.youtube.com/watch?v=PzEKf5pEnJc vs. http://www.youtube.com/watch?v=P9_hegaKOaY
(entren en los enlaces para ambientar. si quieren, claro está)
Subrayados/2.1 Deseo de ser punk. Belén Gopegui
Octubre 14, 2009
Ya se ha comentado lo que se piensa sobre los subrayados. Eso fue hace tiempo. Ahora, sin contradecirnos, sin renunciar a los brillos y a las nuevas historias también pensamos, con temor, que subrayar es de alguna manera mostrarse. No necesariamente por identificación, sino sobre todo por elección. Tal vez nuestras biografías expliquen menos cosas que aquello a lo que no pudimos evitar atender. Pero esa es sólo una posibilidad. Como otras tantas. También puede resultar simplemente que alguien llegue antes, y que mientras envidiamos y estudiamos su voz, lo más cómodo que se nos ocurra hacer sea sólo subrayar y copiar.
Lo elegido a continuación viene de Deseo de ser punk, el último libro de Belén Gopegui. Algún día uno espera hablar de ella, sobre todo de cómo sus libros se cuelan entre los días. Mientras tanto, lo siguiente:
· ¿Para qué sirve comparar? Las cosas tienen que estar bien porque lo están, no porque sean mejores o peores que ninguna otra. Mi bolígrafo es perfecto.
· Hay una parte donde nunca nos abrazan. Aunque nos quieran muchísimo. Esa parte está ahí, esa pena. Y nadie llega a tocarla nunca.
· Toda esa música quejosa está hecha por gente que tiene que hacer algo y, en los ratos libres, como que les da por escribir una canción. Yo no tengo nada que hacer.
· Yo miré a Vera y de pronto veo que está llorando. Sin sollozar ni nada, era el llanto pausado de cuando no crees que hayas tenido la culpa sino que lloras por todo lo que falta, como si pudieras ver, oír, tocar las malditas cosas buenas que no están pasando ahora.
· No se trata de ser valiente. A lo mejor es incluso al revés. Porque lo que da más miedo es estar esperando y no poder hacer nada. Da mucho más miedo eso que salir a matar dragones.
· A veces, ¿no te pasa?, estás a punto de tocar algo y entonces notas que no: no puedes tocarlo ahora, porque si lo haces va a desaparecer. (pienso en el ascensor como una salida vertical).
· Creo que por eso no me gustan demasiado los auriculares. No es que no los use, pero son tristes, ¿no?, es meter el sonido en una jaula enana, en el poquísimo aire que queda entre el auricular y tu oído. No me gustan, no. Prefiero los altavoces de dos metros por uno. Y que todo se mueva por fuera y por dentro.
· El tendero ha colocado todas sus naranjas en su puesto pero el héroe pasa en moto y las naranjas ruedan por el suelo y justo cuando ha vuelto a colocar casi la mitad, pasa el perseguidor del héroe y termina de destrozar el puesto, y te ríes. En las fiestas también hay damnificados.
· Creo que el rock me está gustando porque vive con la muerte, la sabe, y por eso sirve para contar algo mucho más punk que todas las cosas blandas de los que nunca necesitarán ser duros ni fuertes porque otros reciben los golpes en su lugar.
· No sé qué es lo mejor. Tengo dieciséis años y a veces pienso que he visto ya todas las películas.
· Aunque no te lo parezca, tu madre y yo no hemos renunciado a una moral de emergencia.
· Hay personas que parece que se la juegan continuamente. Personas que si se tropiezan, se matan.
· Me quedé con el disco en la mano y pensé que los vinilos eran como los cuadernos, se acaban. Eso está bien. Me refiero a que las cosas se acaben. Porque es mejor saber a qué atenerse.
· A veces decides las cosas del todo cuando las dices.
Ciencia en palabras/3 – Cajas chinas: Michael Jackson, el oído absoluto, una ambulancia y un piano no de cola.
Septiembre 28, 2009
Introducción 
Viernes, 26 de Junio de 2009: nos sorprendemos con la muerte de Michael Jackson, al parecer causada por una sobredosis de tranquilizantes. No puede haber noticia más poderosa: artista fallecido; vida agitada, convulsa y controvertida; circunstancias de la muerte que alientan la polémica. Sobreviene lo esperable, lo previsible: un aluvión de crónicas, reportajes, vídeos y entrevistas. Gracias, o a pesar de ello, conocemos o reconocemos toda su historia: sus inicios en los Jackson Five, su éxito fulminante con Thriller, sus operaciones quirúrgicas, sus trastornos, sus juicios. Pero a uno, que siempre le inquietaron los talentos precoces, los niños consagrados, le sorprende un detalle que parece pasar sin importancia: Michael Jackson, entre otros dones, poseía uno en particular: MJ tenía oído absoluto. Y uno, que también es previsible, decide que es una buena oportunidad para indagar en ello.
Así pues,
Puente y Tema
¿Qué es el oído absoluto? El oído absoluto es la habilidad de nombrar y reconocer estímulos auditivos aislados sobre la base de la nota misma sin ninguna referencia externa (1) .
Las definiciones se necesitan, pero generalmente los ejemplos se prefieren. El primer recuerdo que tengo de alguien con oído absoluto fue un concursante del programa ¿Qué apostamos?, ese espacio en el que los participantes trataban de sorprender al público con sus curiosas habilidades.
(también era el programa en el que solía acabar duchándose Ana Obregón, para mayor estímulo de las audiencias)
Uno de aquellos concursantes afirmó que era capaz de reconocer e identificar cualquier sonido, sin importar el instrumento del que proviniese, y sin necesidad de ninguna referencia. Es decir, que sería capaz de nombrar la nota que le hicieran sonar sin conocer ninguna previa (generalmente se usa el la) de la cual inferir la nota problema. Uno, que siempre tuvo grandes problemas de oído, no podía dejar de sorprenderse cada vez que el concursante acertaba: la bemol, do, re sostenido; tocados con un piano, una flauta, un xilofón. Fueron innumerables las notas que acertó. Y no sólo es que no cometiera ningún error, es que las respuestas eran inmediatas, es que no había ápice ni lugar para la duda.
Sin embargo, ante algo así, visto un viernes por la noche en la televisión, uno desconfía y lo aparta de sí. Se convierte en San Pedro y Santo Tomás: lo ve, pero como no lo toca, lo niega.
Años más tarde uno se entera de que:
No se sabe a ciencia cierta el origen del oído absoluto. Se cree que hay una importante influencia genética, pero también son importantes las condiciones ambientales. Así, parece que la preparación entre los 2 y los 4 años es especialmente relevante, siendo mucho más difícil su adquisición a pesar del entrenamiento a partir de los 5 años (2). Incluso se ha observado que las poblaciones con “lenguas tonales” (con un mayor intervalo de frecuencias en el habla) presentan una mayor proporción de personas con oído absoluto (3).
Y empieza a creer.
“El número de vidas que entran en la vida de uno es incalculable” John Berger.
Sin embargo yo creo que debo conocer al menos a 40.000 personas. Me explico: el oído absoluto se estima que se da con una frecuencia de 1/10.000 (curiosamente 1/
20 entre los autistas). Y si creo definitivamente es porque yo conozco a cuatro de ellas. Uno es mi amigo J., a otros 3 los conocí un verano en unas clases de música en las que participé. De ellos dos eran gemelos (idénticos); la tercera era la hija de un conocido compositor. No se puede deducir, por tanto, la influencia de la carga genética o ambiental, porque los dos gemelos fueron seguramente expuestos a los mismos estímulos y porque ella, siendo hija de quien era, no sólo tendría la herencia sino también la educación precoz. El caso es que mientras la profesora tocaba al piano nosotros teníamos que identificar las notas, los ritmos, los tonos. Y mientras yo, con mi mediocre oído relativo, y tras saber cómo sonaba el la, me esforzaba en desentrañar si aquella melodía subía o bajaba, mientras incluso silbaba para intentar ayudarme, mientras pedía a la profesora una y otra repetición, mientras sucedía todo eso, aquellos tres habían completado el dictado a la primera, sin esfuerzo, y, sobre todo, sin fallo.
Y terminé por creer.
¿Cómo funciona el oído absoluto?
No parece conocerse a ciencia cierta su funcionamiento. Se sabe que los estímulos auditivos viajan desde el oído interno hacia la corteza cerebral y que allí ésta cumple una doble función. Por un lado el hemisferio derecho se encarga de la interpretación melódica y de las frecuencias, mientras que el hemisferio izquierdo, más especializado en el lenguaje, asigna un nombre a dichas frecuencias, lo que inevitablemente nos lleva aquí. Se podría pensar que los dotados con oído absoluto tuvieran una mejor comunicación entre ambas áreas, pero lo único que se ha observado es que presentan un mayor e incierto desarrollo del lado izquierdo. Se deduce por tanto, como casi siempre se suele deducir, que se necesitan nuevos estudios.

Curiosidades y pequeña coda
No se necesita poseer oído absoluto para ser músico, aunque algunos parece ser que sí lo tuvieron, como por ejemplo: Bach, Paganini, Tchaikovsky. Incluso Ana Torroja.
(me pregunto si en realidad conozco a bastantes más de 40.000 personas).
En realidad, lo que más se necesita generalmente es un buen oído relativo (es decir, la capacidad de identificar sonidos a partir de notas previas), especialmente para músicas de conjunto, donde uno debe apoyarse en el sonido del resto. Incluso puede tener efectos perjudiciales: algunos músicos con oído absoluto pueden tener más difícil el tocar en orquestas donde no se sigue una afinación estándar, por ejemplo. O incluso pueden sufrir molestias cotidianas, de hecho
no me lo podía creer cuando J. me decía que sufría con los sonidos de las ambulancias. Para él, más que sonidos eran palabras, y no hacían más que repetir “si, mi, si, mi” como una voz interior inevitable.
Algo que también le ocurría a Charly García, un músico argentino, que decía:
“¿Por qué en Madrid todas las bocinas están afinadas en mi?. Todas están afinadas en mi y eso me gusta mucho porque puedo dormir. En Buenos Aires están afinadas en la y no puedo dormir porque me pone nervioso.”
Pero había otra cosa que le ocurría a Charly García, que contó su técnico de sonido, Marcos Sanz, y que puede llevar a otros caminos:
Coda final
“Marcos Sanz contó que en una ocasión Charly le dijo: quiero saber cuál es tu resonancia, cuál es tu nota. Marcos se sintió extrañado por esta pregunta, por lo que el cantante le explicó: sí, mira, tienes que hacer una cosa: respira profundo, abre la boca. Y tras darle un golpecito le dijo: tú estás afinado en sol. Tu caja torácica, tu caja de resonancia es sol, y eso es agradable para mí porque, por ejemplo, yo a los si no los soporto, a los que están afinados en si no los soporto”.
***
Post-coda:
Fred Astaire, tras ver a Michael Jackson actuar en una gala de la Motown dijo que acababa de conocer al mejor bailarín del siglo XX. Buceo en sus vídeos de niño para ver si el talento era innato, si como yo creía el ritmo ya estaba y poco se podía hacer por trabajarlo. Si sólo era cuestión de cuidarlo y evolucionarlo. Si la herencia o el ambiente. Si debería dejar de una vez mis agotadoras clases.
Pero compruebo que apenas si se movía. Que por lo menos dos de sus hermanos eran claramente más naturales, que eran mejores que él.
Referencias
1. (1982) «Absolute Pitch», The Psychology of Music, D. Deutsch (Ed.) edición, Orlando: Academic Press. 431-452.
2. Sakakibara, A. (2004). «Why are people able to acquire absolute pitch only during early childhood?: Training age and acquisition of absolute pitch.». Japanese Journal of Educational Psychology 52: 485–496.
3. Deutsch, D., Henthorn, T. y Dolson, M. (2004). «Absolute pitch, speech, and tone language: Some experiments and a proposed framework». Music Perception 21. 339-356.
Citados/13
Septiembre 5, 2009
Relaciones espontáneas entre el drama y la máscara en un sábado, por lo demás, y por lo pronto, escasamente dramático:
“Hay una fascinación ante la pregunta: ¿qué hubiese hecho de estar allí? ¿Hubiese sobrevivido psicológica, física o moralmente? ¿Me hubiese negado a matar prisioneros o civiles si me lo hubiesen pedido? Hay un elemento personal. Pero también había otro que surgió en un debate que se ha producido de nuevo este año: ¿por qué hay tantas novelas británicas ambientadas en el pasado? ¿Por qué funciona tan bien la historia? Robert McCrumb escribió un texto en The Observer en el que decía que los libros ambientados en el pasado tienen tanto éxito porque el gran elemento del drama humano es la elección moral y ahora vivimos en una época donde se plantean muchas menos elecciones morales. Entonces, los escritores deciden ambientar historias en el pasado donde las elecciones morales son posibles. Y la II Guerra Mundial era puro drama humano, en el peor sentido del término.”
Entrevista a Anthony Beevor. Babelia, 5-09-2009.
“…contemplaron a los seres humanos como actores que establecían y restablecían constantemente sus relaciones mutuas, modificándolas o dimitiendo de ellas en función de las exigencias dramáticas de cada secuencia”
Manuel Delgado, en El Animal Público.
“Yo soy exactamente lo que ves -dice la máscara- y todo lo que temes detrás.”
Elias Canetti, en Masa y Poder.
Citados/12
Agosto 31, 2009

“El borde caliente de la piscina desata la lengua de un soplón con más eficacia que la tortura o el suero de la verdad. Un dry martini helado en el Harry’s Bar junto al Gran Canal te convierte en un segundo en el traidor de casi todos tus secretos. Lo que pensabas que escondías por prudencia lo escondías casi siempre por maldad. No pasa nada, sacar la basura es al fin y al cabo cuidar la casa.”
Ray Loriga, en Un viajar más importante, publicado en El País Semanal.
***
¿Qué tiene de interesante la vida contemporánea?
Muchas cosas. La sobreinformación es un gran avance. Es como si entras en un bar y sólo hay una marca de cerveza. Me pongo triste, aunque sea la que yo bebo. Prefiero que haya 50 tipos.
Agustín Fernández Mallo, en EPS.
Japón. Breviario (2)
Agosto 27, 2009

- En Japón tienen una palabra para definir todo aquello que no supone trabajo, obligación o responsabilidad. Es “asobu”. Su traducción aquí es “jugar”.
- En algún momento: “fue como un tiburón que sale a la superficie como si necesitara respirar”. O el miedo que provoca en ocasiones la falta de costumbre, la novedad.
- En el metro. Hay dos chicas japonesas sentadas justo enfrente. Las dos visten como si de ello dependieran sus días, pero sólo una de ellas llama la atención. Es más elegante, se mueve más cómoda, no se esfuerza. Me quedo observándola durante un tiempo. Cuando se da cuenta me mira y cambia de expresión. Se vuelve incómoda, agresiva. Ya no importa cómo viste. Me recuerda a los actores, a veces, cuando terminan la función. Su cambio de mirada huele a vestuarios, a habitaciones desordenadas. A trenes viejos de vuelta a casa.
- A veces, en el interior de los templos, las bolsas de plástico de los turistas resuenan como calles asfaltadas.
- En “Lost in Translation” Scarlett Johansson se llamaba Charlotte. Viajaba hasta Kioto con esos auriculares.
- El palacio imperial, donde vive el emperador, se encuentra en el centro de Tokio rodeado por unos enormes jardines. Muchos corredores se entrenan por esos alrededores. (los japoneses, al correr, mueven los brazos de una forma única: muy encogidos, muy arriba.). Desde allí se puede ver la torre de Tokio, parecida a la torre Eiffel, pero aún más alta. El momento lleva a pensar que esos corredores pierden el tiempo, que su esfuerzo debería centrarse en algo que persistiera, en algo duradero. Como esa torre.
La misma tarde, en Kamakura, a unos 50 kilómetros de Tokio, unos adolescentes caminan en grupo por la calle. Su lenguaje corporal (extraño para la discreción japonesa) me recuerda a los niños tímidos que encuentran un gesto al crecer. Un gesto al que se aferran, que les protege.
Pienso que algo así hacen los corredores al entrenar en los jardines.
- En los silencios excesivos, tranquilizan las miradas a los lados.
- Se dice que los japoneses deben subir al menos una vez al monte Fuji para merecer su nacionalidad. También que existen dos clases de personas estúpidas: las que no lo suben nunca y las que lo suben más de una vez. Dentro de las primeras estamos los que pensamos que, de subirlo, repetiríamos.
- Hay quien, para buscar mejor en los bolsos, cierra los ojos.
Japón. Breviario (1)
Agosto 26, 2009

- En los vuelos Business no sólo hay una cola exclusiva en la que los que viajan no tienen que esperar para facturar sus maletas. Además, tienen un ramo de flores en el mostrador. Hay un chico pelirrojo que no parece haber sido especialmente bueno en fútbol ni en matemáticas.
- Es algo distinto el paisaje en Japón. Pero los elementos que lo forman son los mismos. Por muy lejos que se vaya. Por muy distintos los ojos.
- Hay una postal de Tokio que es una película que también es Tokio. Le cuento a M. la historia del hombre que se libró del campo de concentración, ganó una fortuna y fue asesinado. Nos preguntamos si la escritura japonesa se lee más rápido, si es una ventaja, si tiene que ver con que los acomodadores del teatro parezcan invitarte a su propio salón.
- Los españoles son reconocibles por un gesto.
- La bomba de Hiroshima pesaba cuatro toneladas; escondía 50 kg de uranio, de los que sólo explotó uno. La llamaron “little boy”.
- M, a veces, va corriendo a los sitios. Por el no tan simple hecho de querer llegar antes. Otras lo hace incluso en casa, por el pasillo. También es esto Tokio.
- En la isla de Miyayima, cerca de Hiroshima, hay innumerables ciervos mansos. Aún hoy, aunque seguramente con menos convicción, se les considera mensajeros de los dioses. En el tren de vuelta un bebé cuelga de la espalda de su madre. Ella lo agita de vez en cuando como si le diera cuerda a un reloj. Después el bebé parece quedar tranquilo como un ciervo de la isla. Tampoco se reconocen los mensajes.
Cuando éramos reyes, obituarios
Junio 28, 2009
Se interrumpe el barbecho de este cuaderno, y a pesar del título no será para hablar de Michael Jackson, sino de quien lo precedió hace semanas, mucho más anónimo, quién sabe si más necesario: Alejandro Rossi. No se hará una semblanza, de ésas ya se han hecho por ejemplo aquí o sobre todo aquí.
Se interrumpe para recordar las veces en que uno pretendió usarlo con desdoro. Usar una cita suya y así inflar las conversaciones, llenarlas de algo que creíamos nuestro pero que de algún modo se escapaba. Quizá porque no las merecíamos se resistían a ser memorizadas, quizá por ello no quisimos insistir. Seguro que por ello las transcribimos ahora, de su Manual del Distraído, con todos los subrayados, con las comillas más respetuosas:
(En El profesor apócrifo, sobre Juan de Mairena):
“La ironía es el disfraz de su inseguridad, el reverso de su impotencia social, el arma para atacar lateralmente, la consecuencia de un cierto escepticismo frente a las teorías, la huida del idioma sonoro, el pudor ante la asertividad y el recurso para sobrevivir entre imbéciles. (…) La ironía es también el instrumento bondadoso para desmontar la conclusión apresurada, el tono satisfecho, la vanidad incipiente, la seguridad facilona o la creencia cómoda.”
pero también:
“La exhibición de la intimidad es aquí pedagogía.”
Lo usual es dar las gracias. Pienso si es necesario hacerlo cuando el que se va hizo lo que quería, lo que necesitaba hacer, aquello que le definía.
Dejo de pensar.
Gracias.