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DRY-En Venecia

mayo 23, 2011

Un sistema enrevesado para elegir a los Dux

Complejo juego de contrapoderes

El proceso de elección de un dux no era sencillo: el miembro más joven de la Signoria escogía al primer muchacho que se le cruzaba en la plaza San Marcos por la mañana. El mozo era la mano inocente que sacaba treinta papeletas con otros tantos nombres de una urna. De ellos, se seleccionaban nueve. Éstos elegían a cuarenta personas, cada una de las cuales debían contar con, por lo menos, siete votos del Gran Consejo. La cuarentena se reducía hasta quedar en doce. Esa docena abogaba por otros veinticinco, que habían de obtener no menos de nueve votos cada uno. Los veinticinco se eliminaban entre sí, hasta quedar nueve otra vez, que debían ponerse de acuerdo para designar a 45 personas. De ellas, el mozo del principio -la mano inocente- decidía un ramillete de once, que optaban por 41 personas, las que decidirían quién sería el nuevo dux. Pero la elección no había terminado ahí. Otro complicado sistema de papeletas y deliberaciones acababa de designar al jefe de la República. Algún dux precisó 71 votaciones para tocarse con el sombrero ceremonial.

Guía Altaïr sobre Venecia

Democracia Real Ya.

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2 comentarios
  1. jimmy permalink

    Lo bueno del sistema es que da tiempo de sobra a arrepentirse de un voto “calenturiento”

  2. Firmin permalink

    Curioso. Se puede proponer en la plaza Cataluña, peor no podemos ir!

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