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Cicatrices, v1.0

marzo 1, 2011

Ejercicio de taller: seguir un mismo objeto por distintas historias.

Cicatrices 

Un pintor de hoy (1)

Su obstinación es semejante al tejido fibroso de sus cicatrices. De sus cicatrices. Esa frase te hace detenerte de nuevo ¿verdad?. Ese paralelismo te resulta tan apropiado que no puedes evitar levantar la mirada, llevarla a la pared del fondo, ¿verdad?. ¿Cuántas veces te has detenido ya? ¿Cuántas líneas has subrayado? Te recuerdo: Janos, el pintor de la novela ha dicho: la confianza de la que yo hablo no depende de las opiniones de los otros. Depende de la soledad, que es la condición de nuestro trabajo; depende de que nos demos cuenta de que nuestra obligación primordial es para con nuestras capacidades. La soledad, dice, y tú ahí en el hospital. Pero también: al mismo tiempo, si nos negamos, si dudamos o nos escondemos de nosotros mismos, si exageramos, disimulamos o hacemos cualquier cosa salvo aceptar nuestras capacidades, nos convertimos en medio hombres, en unos cínicos sofisticados y esclavos del tiempo. Y después una conclusión de todo la anterior: lo único que puedo hacer es cubrir con pintura ese lienzo blanco, que es demasiado pequeño, y cuando esté terminado lo apoyaré en la pared junto a los otros. Piensas en la pared blanca del fondo. La que hace un momento mirabas. Esa limitación es un doloroso fracaso. Y al dolor no se le engaña. Trabajo porque es lo único que puedo hacer. 

*

Cicatriz, descripción (1)

Una cicatriz es simplemente el recubrimiento que aparece ante una pérdida de continuidad en la piel. Pero en el fondo oculta un mecanismo tremendamente complejo. Cuando la herida se produce, lo primero que tiene lugar es su cierre, la coagulación. Después se mandan señales para que las células reparadoras viajen hasta el lugar de la lesión. Esas células fabricarán tejido nuevo a una velocidad 17 veces superior a lo que lo hacen en la piel normal. Pero estas señales dependen en gran medida de la distancia que haya entre los bordes de la herida. Si la distancia es pequeña, las células comienzan a producir un tejido fibroso que sustituirá al anterior. Si es demasiado grande, el cierre será imposible, y se necesitará ayuda externa. De ahí las suturas, que consisten simplemente en mantener cercanos los bordes. Y luego están también las líneas de tensión. Tienes suerte si la herida sigue su mismo sentido porque, si no, la cicatriz se mantendrá para siempre. Y a veces es peor cuanto más joven: la capacidad de cicatrización es mayor y a veces se producen excesos, dando lugar a marcas en la piel porque las células de reparación no saben exactamente cuándo dejar de trabajar. Como si no pudieran dejar de pintar. 

*

Cicatrices, ejemplos (1)

En algunos pueblos durante la guerra civil, los nacionales hacían pasear desnudas por las calles a las mujeres de los republicanos. Antes, a todas les habían dado laxantes.

*

Mrs. Dalloway dijo que ella misma compraría las flores (1)

A la mañana siguiente te pusiste ese vestido blanco con tantos lunares negros. Dijiste:

– Es mi vestido de casa. Lo pongo siempre.

Me preguntaste si me gustaba y yo te dije que no estaba mal pensando que realmente no estaba nada mal. Que me gustaría pensarte con ese vestido al llegar a casa.

– No está mal, dije.

– Ya (sonriendo, segura).

Al poco encendimos el televisor. Ponían un documental de atletismo. Pensé que seguramente lo vería de estar solo, pero también que no sabía si a ti te gustaría, si sería lo más conveniente. Te pregunté si te gustaba, te dije:

– ¿Quieres que veamos esto?

Y tú sí, claro, me encanta el atletismo. Yo pensé que después de todo podría no ser tan difícil, que podría ser que no costara tanto.

El documental era sobre Carl Lewis y Ben Johnson, un repaso de sus duelos. Yo pensaba en lo curioso que me resultaba siempre cómo corría Lewis, con las manos rígidas, las palmas abiertas. Tenso pero estilizado. Le digo que me encantaba ver a esos dos tipos.

Pienso también en que Carl Lewis ganó cuatro oros en Seúl, que corría los cien pero también los doscientos, el relevo, la longitud. Me acuerdo que Ben Johnson sólo hacía los cien. Voy pensando todo esto mientras ella:

– Dime qué piensas. A quién preferías.

Y yo veo que realmente quiere saberlo. Que sabe quiénes son y que quiere saberlo. Y a la vez que lo pienso le digo que prefería a Ben Johnson. Porque salía mejor.

*

Un pintor de hoy (2)

Deja de mirarte la cicatriz. Los bordes están juntos. No supura, está todo bien. Tu cuerpo va a seguir trabajando por ti. Estás en un hospital, han tenido que abrirte el pecho pero ahora apenas hay nada de lo que preocuparse. Y ya sabes que hay cicatrices peores. Lo estás leyendo hasta en pintores imaginarios. No te convencen los paralelismos pero aquí debes reconocer que el paralelismo es casi perfecto: los bordes, las líneas de tensión, el tiempo trabajando por ti. Simplemente no la mires demasiado: eres joven, no debes animarla, tus células deben conocer cuándo dejar de trabajar. Rothko, que se suicidó en Nueva York con 67 años, emigró desde Letonia a Estados Unidos con apenas 10. En el último trayecto en tren, el que le llevaría hasta Portland, tuvo una visión que nunca olvidó del paisaje americano, horizontal, casi infinito. Rothko era un pintor real. Y ahora lee: Rothko no pudo dejar de pintar una y otra vez la desolación de aquella línea del horizonte devorando como un caníbal el ancho de la tela, con distintos grosores, colores y texturas, cierto, pero siempre con su mirada recluida en esa forma geométrica atisbada a los diez años mientras atravesaba el paisaje del Nuevo Mundo y sentía en su pecho no los tambores de la pradera ni el rugir de las cataratas ni el desaliento de los indígenas masacrados, sino el exilio de la infancia y la voluntad de sobrevivir a su pena de niño. No mires la pared, sigue leyendo, mira lo que escribió él mismo poco antes de morir: “Mi capacidad de mirar es tal que mis ojos terminarán por consumirse. Y este desgaste de las pupilas será la enfermedad que me llevará a morir. Una noche miraré tan fijamente en la oscuridad que terminaré dentro de ella”. Y ahora cúbrete la cicatriz.

*

Cicatrices, ejemplos (2)

Desde el asiento de atrás no se ven las lágrimas del conductor. (Chus Fernández)

*

Cicatriz, descripción (2)

La reparación sigue su curso de una forma parecida a como una planta sigue su curso. Dejas una semilla en tierra, a los pocos días germina y la tierra se llena de raíces, de una vida que en teoría tú iniciaste pero que luego sigue ajena a ti. Inerme pero de ninguna manera inerte. Te mirarás la cicatriz hasta que te familiarizarás con ella, de la misma manera en que miras las plantas que sembraste y te familiarizas con ellas, con su forma, sus hojas, su inclinación. La cicatriz eres tú, las semillas las plantaste tú, funcionan desde ti pero de una forma casi completamente ajena a ti. Si dejas de observarlas unos días es extraño que no te sorprenda su evolución. Ambas trabajan naturalmente ajenas a ti. 

(cuando yo digo que un cuadro tiene estilo, lo que quiero decir es que veo en él lo mejor de mí mismo. Y ese mejor es casi impersonal, porque es bastante independiente de mí tal como soy). 

*

Un pintor de hoy (3)

Toracotomía por esternotomía media. Buena evolución.

*

 Cicatrices, ejemplos (3)

Casi toda esa noche estuve rellenando fichas con poemas de Cortázar. Casi toda la noche, ¿me oyes?

*

Mrs. Dalloway dijo que ella misma compraría las flores (2)

Le digo que no entiendo por qué pero que lo prefiero porque salía mejor.

– ¿Porque era especial?, me pregunta.

Y yo le digo que puede que sí pero que no lo sé, que la salida se trabaja pero yo siempre he elegido el talento. Que igual era porque sólo corría los cien, vaya uno a saber.

Luego ella me dice que me fije, que Johnson corre con los puños apretados. Muy fuerte.

Y yo pienso que debería elegir a Lewis, que prefiero el talento al esfuerzo, que está también la longitud, que no quiero esos puños tan apretados, tan concentrados.

Ella me dice:

– ¿Ben Johnson se dopaba, no es verdad?

Y yo le digo que sí pensando que eso hace que me cueste aún más explicarlo, que me asusta pero que me gusta elegir por una vez sólo porque sí.

Se levanta a la cocina. Está preparando lasaña. Vuelvo a pensar en el vestido.

Aprieto los puños. Creo que voy a perder.

(Puedo adivinar la cicatriz en el mismo momento en que la herida se abre).

*

Cicatrices, ejemplos (4)

¿Cuántas cosas secretas te caben en una canción? Nacho Vegas. Lo que comen las brujas.

*

Cicatrices. Láminas y cuchillas.

Durante esas vacaciones tenía que hacer varias láminas con figuras geométricas para la clase de dibujo. Se hacían en unas láminas especiales que, recuerda, debían firmarse con unos caracteres especiales en el cajetín que llevaban debajo. En principio las figuras debían estar completamente pulcras, sin ningún desliz. Ante una equivocación lo único que debía hacerse era volver a comenzar la lámina desde el principio. El cajetín, por tanto, sólo se rellenaba al final: casi nunca el primer intento era el bueno. Para aumentar las posibilidades de éxito las figuras comenzaban a dibujarse a lápiz. Cuando el resultado se daba por correcto, entonces se repetía el proceso con unos rotuladores especiales. Pero el procedimiento era considerablemente más difícil. Cuando se acoplaban, el compás no funcionaba con la misma exactitud, solían provocar borrones al comienzo de las líneas, y había que tener cuidado en no pasar nada por encima, a riesgo de que la tinta se desplazara.

Repetiste la misma lámina hasta nueve veces, recuerdo. Sólo a la décima decidiste usar la cuchilla. Le pediste a tu padre una cuchilla de afeitar antigua para poder raspar el papel y eliminar los borrones sin repetir la lámina. Pero había que ser muy cuidadoso. En cuanto la cuchilla tocaba el papel se corría el riesgo de que la herida se notase, que la trampa no surtiera efecto. Una vez eliminado el borrón se alisaba de nuevo la zona para ocultar la cicatriz. Si había que pasar de nuevo el rotulador se hacía rápidamente, porque la herida tendía a ensanchar las líneas.

Trazar la bisectriz, unir los ángulos, comprobar la exactitud. Esa limitación es un doloroso fracaso. La escuadra por debajo del rotulador. Pasar la cuchilla. Alisar. En todas las buenas pinturas se mueve un péndulo. Volver a trazar.

Esperarte.

*

Un pintor de hoy (4)

Igual que sucede con las cicatrices, nos equivocamos cuando creemos que somos creadores únicos. Todo el mundo crea de la misma manera.  

*

Cicatrices, ejemplos (coda)

La obstinación como una cicatriz, en cuanto fuiste a la cocina sabía que iba a perder, los puños bien apretados, los paralelismos, las líneas de tensión, las células reparadoras trabajan 17 veces más rápido en la zona lesionada, la noche que me rechazaste la pasé copiando poemas de Cortázar en fichas ahora descoloridas; casi toda la noche, ¿sabías? En cualquier momento una célula inició un cáncer, hay demasiadas cosas que no tienen que ver con la pintura. Te moriste con los ojos bien abiertos, ¿cuántos secretos te caben? Miles de cicatrices distintas todas tan iguales. Las hacían pasear desnudas tras atiborrarlas de laxantes. Te he dicho: ¿cuántos secretos? No te mires la cicatriz, no quieres morir en la oscuridad por lo que viste de niño, no eres Rothko. Desde el asiento de atrás no se ven pero las hacían pasear desnudas. No repitas más láminas, acepta las capacidades pero también las limitaciones, lo mejor de ti es impersonal, no quieres una marca así, las cicatrices como plantas el vestido de lunares los cuadros en la pared las limitaciones como fracasos y esternotomía media, te dijeron. La síncopa final de El lago de los cisnes, junta los bordes con todos los textos, que sigan su curso. Como las plantas.

******

Citas extraídas de los libros:

Un pintor de hoy. J. Berger

La luz es más antigua que el amor. R. Menéndez Salmón 

Y de Chus Fernández

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