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La carretera. Cormac McCarthy. Comentarios al margen.

enero 8, 2010

 

Contraportada:

Sobre la novela: En un mundo apocalíptico donde llueve ceniza, un hombre y un chico cruzan a pie el territorio norteamericano en dirección al sur. El hambre es mucho más que una preocupación diaria: es la medida de todas las cosas, y las bandas de caníbales asolan el país convertido en un yermo donde sólo la barbarie ha echado raíces. El amor de un padre por su hijo es, sin embargo, la única luz de una tierra que ha perdido a sus dioses.

Sobre al autor: Cormac McCarthy (1933) nació en Rhode Island, Estados Unidos. Su biografía se halla envuelta en la leyenda: no concede entrevistas, se dice que vivió bajo una torre de perforación petrolífera y que en su juventud llevó la vida de un vagabundo. Está considerado como uno de los escritores más importantes de la literatura norteamericana contemporánea.

Comentarios al margen (en una libreta, en la última página del libro. A lápiz. Mínimamente desarrollados.)

Generalmente, lo que no funciona en las alegorías es su afán globalizador. Tan infantil. Aquí, los símbolos no son explícitos. Funcionan con una aplastante lógica interna. Pero con todas las pretensiones ocultas.

Nos dicen en su biografía que McCarthy está envuelto en la leyenda. Que no concede entrevistas. A lo Salinger, a lo Thomas Pynchon. Que quizás fue vagabundo o que vivió bajo una torre de perforación petrolífera (sic). Del mismo modo, apenas hay explicaciones en la novela. Todo lo que es anterior a la devastación se oculta; se sugiere, pero en una bruma. Podemos sospechar que el hombre es médico. Pero no lo sabemos. Sólo que es capaz de coserse una herida, de nombrar el locus ceruleus. Una no-alegoría a tiempo real.

Fragmentos de una conversación entre António Lobo Antunes y Luis Izquierdo: ningún escritor sabe lo que es escribir :: sólo intentas hacerlo lo mejor posible :: escribes con todo el cuerpo :: con el hígado :: con los intestinos :: no sé en qué idioma escribo :: intento llegar al hueso de las cosas y dejar la grasa fuera :: adjetivos y adverbios están hechos para no ser utilizados :: los adverbios son como muletas :: si no sabes andar no sirven de nada :: escribo de forma sustantiva ::

La misma definición podría aplicarse a La Carretera. La pluma en el hueso, rayándolo, haciéndolo sonar. Las descripciones en párrafos como estados mentales. Pocas veces antes sucesiones de nombres escapando de forma tan constante de lo meramente objetivo. Nunca antes un paisaje más humano que sus gentes. 

Oí una vez que Cortázar era, ante todo, un escritor tierno. De alguna manera era consciente de ello, pero no le había puesto nombre. Ternura. Luego pensé que también lo son Lobo Antunes, incluso en el hueso; Raymond Carver, incluso en fogonazos de realismo sucio. Y ahora McCarthy, incluso bajo nubes perennes de ceniza. Una ternura de abrazo rudo.

A J., que me recomendó este libro y que se queja porque hace tiempo que no le cito.

Cuesta terminar de leer La Carretera y no escribir a golpes; a párrafos. 

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