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El último hombre (con Monterroso)

octubre 22, 2008

   EL ÚLTIMO HOMBRE

 “El último hombre sobre la Tierra sintió que llamaban a su puerta.”

 (Augusto Monterroso)

 

A Monterroso se le conoce como un escritor de brevedades, de hecho tendía indefectiblemente a ellas, se le imponían los puntos. Suya es la frase: 

“Hoy me siento un Balzac. Hoy estoy terminando esta línea.” 

Pero yo creo que le conocían mal. Cuando escribe que el último hombre sobre la Tierra siente que llaman a la puerta en realidad está escribiendo que el último hombre está en su casa y que su casa está pintada de un blanco un poco matado, como si hubiesen rechazado un exceso de brillo para esa pared. Está escribiendo, obviamente, que el último hombre no sabe muy bien qué hacer, que ya no hay radio, no hay televisión, no hay ni siquiera revistas o semanarios con que fijar la atención. Que no tiene con quién hablar. Nos está diciendo en realidad que ese hombre se dedica ahora fundamentalmente a leer y a releer. Que pasea. Que de alguna manera subsiste. Nos nos dice, pero lo intuimos, que a veces se queda horas mirando fotografías y portarretratos, que se estudia durante horas las sensaciones que las imágenes le dictan. Que a veces prueba con música. No nos dice qué tipo de música, pero por alguna razón sospechamos que le gusta la clásica: Haydn, Chopin, seguramente Rachmaninov. Y aunque la relación no sea ni mucho menos unívoca concluimos que el último hombre sobre la Tierra no es excesivamente joven. Todo lo contrario, más bien. Así que sin contarnos apenas nada resulta que tenemos a un hombre, canoso, por qué no, aburrido y un tanto angustiado, que a veces pasea, a veces lee, a veces repasa fotografías; a veces llorando, a veces casi durmiendo. Tenemos a un hombre que, paradójicamente, y a falta de destinatario, escribe. 

No me digan que no lo habían pensado. 

Que no habían pensado que el último hombre estaba escribiendo. 

Y es por eso por lo que uno piensa que a veces escribir pasa por callar, por cortar. Que comunicar no es explicar. 

También es por eso por lo que uno piensa que cuando Augusto Monterroso escribe sobre el último hombre en la Tierra imagina que ese hombre se llama también Augusto y que también escribe. Y que cuando siente que llaman a la puerta deja de ser el último hombre. Que de alguna manera cuando a Augusto Monterroso le interrumpen llamándole a la puerta deja de ser el último hombre y pasa a estar solo.

O igual es simplemente que si uno quiere escribir un cuento de una sola línea a lo más que debe aspirar es a inquietar, y de ahí todo lo demás.

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From → Relatos

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